lunes, 2 de enero de 2017

CORRER: El Hombre está hacho para Resistir

Entrenar con altas temperaturas:

Las temperaturas superiores a 30 grados o con mucha humedad. La realidad es que con estas condiciones salir a correr es de verdaderos locos del running.

Pero, ¿cómo responde nuestra fisiología cuando entrenamos con altas temperaturas?

-Aumento de la frecuencia cardíaca

-El incremento de la temperatura de la piel provoca el ascenso de la frecuencia cardíaca.

-Mayor sudoración, favoreciendo la pérdida de sodio, potasio y otros minerales.

-Disminución del volumen plasmático. El plasma es la parte líquida de la sangre en la que se transportan los elementos celulares (glóbulos rojos con oxígeno, glóbulos blancos…).

-Aumento de la producción de ácido láctico.

-Mayor producción de catecolaminas: adrenalina y noradrenalina.
Además, el cuerpo de todos los que practican deporte en verano expuestos a altas temperaturas experimenta procesos como:

-Sensación extrema de sed. Boca pastosa.

-Calambres en los músculos y problemas digestivos.

-Aumenta la sensación de fatiga. Incapacidad para mantener el ritmo.

-Abrigo de piel’. La piel se calienta y nos provoca un calor extremo.

-Dolor de cabeza y desorientación asociada a la deshidratación.

--Algunos trabajos recientes han encontrado relación directa entre la hipertermia (aumento de la temperatura corporal) y el sistema nervioso central, demostrando que el cerebro tiene un alto impacto en la sensación de fatiga en condiciones climáticas de mucho calor.

-Además, en artículos sobre maratón se ha observado un aumento del tiempo necesario para finalizar la competiciones (disminución del rendimiento).

--No obstante, existen formas de prevenir los efectos negativos del calor para los que no tengan más remedio que salir a correr en horas ‘mortales’:

--Hidratación pre-salida. Muy importante la ingesta de líquidos y minerales (incluido el sodio).

--Reducir el ritmo. A menos velocidad, el cuerpo percibirá una sensación de fatiga menor, por lo que el entrenamiento seguirá siendo útil.

--Mojarse. Si existe la posibilidad, puede ser útil reducir la temperatura corporal mojándose ligeramente la piel.

--Usar ropa transpirable, gorras y todo tipo de material que pueda favorecer la termo-regulación.

--Buscar rutas que te brinden la posibilidad de reponer líquidos: fuentes, bares… Si no es posible, salir con compañeros y evitar recorridos solitarios, recomendable por si sufres algún golpe de calor.

--Hidratación posterior imprescindible. Reponer líquidos post-esfuerzo provoca una sensación de recuperación inimitable. Pruébalo y notarás la diferencia (no solo agua).

Fuente: Revista Runners
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