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martes, 29 de marzo de 2022

Las tres lesiones más frecuentes en corredores

 

 

Son nombres que no querrás ni oír. Aunque es muy posible que ya hayas sufrido alguna de ellas. Si no, pregúntales a tus compañeros de entrenamiento y, quien más quien menos, habrá caído en sus redes. Nos ponemos en las manos de Luis Baraja, profesional de Eresa Clinic Fisioterapeuta con amplísima experiencia en deporte y en corredores y le pedimos que nos haga el ´top 3´de las lesiones más frecuentes en los amantes de las carreras populares. Ahí va su respuesta:

1.- SÍNDROME DE LA CINTILLA ILIOTIBIAL

Este síndrome es el mas común entre corredores. Consiste en la irritación de la región lateral de la rodilla por una sobre solicitación del Tensor de la Fascia Lata debido a una debilidad del glúteo medio (es el principal estabilizador del miembro inferior).

Uno de los síntomas más característicos es la fricción del tendón y de una parte del fémur, provocando dolor e inflamación en la zona lateral. Suele afectar más a los corredores de larga distancia y aparece en situaciones de cargas máximas de entrenamiento, también cuando corremos a ritmos lentos, asi como en cuestas y sobre superficies irregulares. Con lo cual debemos tener en cuenta a la hora de entrenar todos estos aspectos.

Siempre que se nos presenten estos síntomas debemos acudir a nuestro fisioterapeuta de confianza para que nos evalúe y determine cual es el mejor tratamiento para esta dolencia, ya que dependerá de la persona.

2.- TENDINOPATIA AQUILEA

La patología del tendón de Aquiles es otro de los grandes enemigos de los corredores, tanto de forma aguda como cuando se instaura en el tiempo y se cronifica pasando a ser una tendinosis.

EL tendón de Aquiles esta formado por los gemelos y el sóleo que discurren por la parte posterior y se unen de forma conjunta en el tendón. Las recomendaciones cuando sufrimos este tipo de lesiones de forma aguda son:

- No descanses. Los últimos estudios no aconsejan una interrupción completa de la actividad deportiva, aunque sí una disminución en el tiempo, intensidad y frecuencia de la misma.

- Colocación de una talonera de descarga. Con el objetivo de acortar las fibras del tendón y que, de esta manera, estén más relajadas

- Aplicación de hielo. Efecto analgésico y antiinflamatorio. Se aplica hielo 4 ó 5 veces al día, durante 15-20 minutos.

En el caso que la patología sea crónica o degenerativa, el único tratamiento que ha demostrado ser efectivo, en esta patología, es un programa de entrenamiento excéntrico del tríceps sural.



3.- FASCITIS PLANTAR

La otra gran patología que puede desencadenar en un periodo de baja importante para un corredor en la Fascitis plantar (aguda) o también conocida como Fasciosis cuando es degenerativa. Este tipo de dolencia ataca en la zona de la planta del pie, produciendo una degeneración de envoltura de los músculos intrínsecos de la planta del pie.

La sintomatología que nos produce esta dolencia debuta con dolor intermitente en la planta del pie. El corredor la suele notar, sobre todo, en horas tempranas del día.

Las soluciones que se proponen pasan, principalmente por:

- Aplicar hielo frecuentemente

- Trabajar para fortalecer la musculatura intrínseca de la planta del pie, los flexores y el cuadrado plantar

¿Cuáles son las lesiones más comunes del running?

 


A continuación, 8 consecuencias nocivas de la corrida cuando se practica sin las necesarias precauciones.

 

Hay estudios que aseguran que el running puede ser muy beneficioso por contribuir a la mejora del sistema inmune, a la disminución de la coagulabilidad sanguínea, a la elevación de los niveles de colesterol y a la mejora de la capacidad cardiorespiratoria.

 

Un traumatólogo español, el Dr Carlos Esteve del Miguel Honour, listó ocho lesiones clásicas de las que pueden ser víctimas aquellos corredores más inexpertos o sin la suficiente información sobre la técnica de corrida:

 

Tendinitis rotuliana: Es una inflamación y degeneración del tendón anterior de la rodilla que une la rótula a la pierna y se manifiesta con dolor por debajo de la rótula, principalmente al flexionar la rodilla. Se produce por una sobrecarga tendinosa a causa de movimientos repetidos. Para prevenirlo hay que estirar los músculos del cuádricep y la pierna, además de acortar la zancada. Una cinta o banda infrarotuliana puede ayudar. Una lesión avanzada del tendón rotuliano puede requerir cirugía.

 

Tendinitis Aquílea: Se produce cuando los músculos posteriores de la pierna (gemelos y sóleos) tienen poca elasticidad o al correr de manera habitual sobre superficies duras. Esto provoca dolores en el extremo inferior de la pantorrilla, por encima del talón. Para prevenirla es importante estirar bien y evitar correr en superficies duras. El hielo puede aliviar la inflamación. Las lesiones de grado avanzado pueden requerir tratamiento quirúrgico.

 

Rotura fibrilar en los isquiotibiales: La distensión o los tirones violentos en los isquiotibiales, que se localizan en la parte posterior del muslo, puede desgarrar sus fibras musculares. Para prevenir esta lesión es importante estirar y reforzar estos músculos mediante ejercicios específicos.

 

Fascitis plantar: Esta lesión suele provocar molestias alrededor del talón y se da, sobre todo, en personas con sobrepeso, que trabajan de pie o que utilizan un calzado inadecuado a la hora de salir a correr. Para prevenir esta lesión es importante utilizar zapatillas específicas para correr y reducir el sobrepeso. Si la lesión empeora se produce una degeneración y calcificaciones en la fascia plantar que pueden requerir cirugía.

 

Periostitis tibial: Inflamación del periostio de la tibia, que es una membrana muy resistente y gruesa que la envuelve. Esta lesión provoca dolor en la parte interna de la pierna y puede aparecer al cambiar a un entrenamiento más intenso. Para prevenirla se debe entrenar de forma gradual, evitando las superficies duras. La periostitis mejora también con hielo y antiinflamatorios locales.

 

Síndrome de la cintilla ilio-tibial o rodilla del corredor: Es una de las lesiones más frecuentes en el corredor. La inflamación de esta estructura tendinosa que conecta la cadera con la rodilla provoca molestias en la parte externa de esta última. Para prevenirla se deben evitar las pendientes y acortar la zancada. También hay que valorar el uso de plantillas para corregir una malposición del pie durante la marcha.

 

Fractura por estrés de los metatarsianos: Se trata de la fractura de uno o más metatarsianos, generalmente los centrales, como consecuencia del impacto continuado en el running. Provoca un dolor intenso en la parte anterior del pie que obliga a detener la marcha. Se trata de una lesión de larga evolución que obliga al paciente a realizar un reposo absoluto hasta su curación.

 

Condromalacia rotuliana: Reblandecimiento del cartílago que recubre la rótula. Generalmente ocurre por inestabilidad o malposición de la rótula en su articulación con el fémur. Para prevenir esta lesión hay que entrenar de una forma gradual y corregir posibles desviaciones de las piernas o la rótula.

Lesiones más comunes en el atletismo

 



8 Lesiones comunes del atletismo


El practicar cualquier deporte nos pone siempre en riesgo de sufrir una lesión, ya sea por la mala técnica o por cualquier otro motivo.






¿Cuáles son las lesiones más habituales en los corredores?

Entre las lesiones que con mayor frecuencia sufren los corredores, podemos destacar las siguientes:

Tendinitis rotuliana. Se produce por una inflamación del tendón rotuliano, que es una de las zonas que más sufre a la hora de practicar running. Se puede detectar por el dolor en el tendón, en las articulaciones y por la dificultad a la hora de moverte.


Fascitis plantar. En este caso se trata de una inflamación de la fascia (telilla que cubre los músculos) de la planta del pie. Quienes la padecen sienten un dolor en el talón o en la planta del pie.


Rotura fibrilar. Se produce cuando se rompen, de forma total o parcial, una o varias fibras musculares. En los corredores se suele producir en la parte posterior de la pierna y se identifica por un fuerte dolor y palpitación, así como por un escalón en el músculo.


Condromalacia rotuliana. Es una desviación de la rótula con daños en el cartílago. Se produce un dolor fuerte en la rótula de la rodilla.


Esguince. El más habitual en un runner es el esguince de tobillo y suele tener efectos sobre el ligamento lateral externo. Por lo general, se produce un dolor fuerte debido a una torcedura o a un mal movimiento.


Dolores de espalda. Correr genera impactos que pueden afectar a la espalda y producir dolor debido a la vibración.


Síndrome de la cintilla iliotibial (rodilla de corredor). Se manifiesta por un dolor en la parte lateral externa de la rodilla y puede extenderse al muslo. El dolor se suele manifestar cuando se ha corrido durante 10 o 15 minutos.


Fractura de los metatarsianos. Es la rotura de los huesos del pie, debido a los impactos que se producen al correr. Se suele manifestar con dolor e hinchazón en el empeine.

Consejos para evitar lesiones durante la práctica del running

Hacer running no significa ponerte tus zapatillas para correr, salir a la calle y empezar. Practicar la carrera conlleva una serie de rituales y precauciones para evitar que te hagas daño y sufras una lesión como las que hemos visto. Estas son las precauciones que puedes tomar:

Haz estiramientos antes y después de la práctica del running. Elige una rutinade estiramientos para corredores y practícala siempre que vayas a correr, antes y después.

Cuida tu alimentación. Además de seguir una dieta sana y equilibrada, puedes completar tu menú diario con licuados con vitaminas y con alimentos que contengan colágeno como los huevos o la carne, para que te ayuden a cuidar tus músculos y prevenir lesiones.

Apuesta por los suplementos alimenticios para deportistas. Se trata de complementos nutricionales que aportan un extra de nutrientes para las personas que practican deporte.

Utiliza el calzado adecuado. Analiza los tenis que vas a utilizar para correr ya que tendrán que amortiguar los golpes que se dan con cada zancada.

Revisa tu técnica de carrera. Es importante que corras correctamente y revises tu forma de pisar para evitar sufrir una lesión.

Correr es uno de los deportes más baratos y fáciles de practicar, simplemente tendrás que tomar medidas para no lesionarte y disfrutar al máximo.

Créditos:

Plano Informativo

Agencias | 20/11/2018 |

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LAS LESIONES EN EL ATLETISMO

El mundo del atletismo podría ser idílico, pero las lesiones deportivas que acontecen al dedicarse en cuerpo y alma a esta disciplina de la carrera, suelen traer consecuencias incómodas para los corredores. Las lesiones del atletismo no siempre son graves, pero si incomodan lo justo como para que haya que dedicarles tiempo, con el fin de que no se cronifiquen y no causen problemas mayores a la hora de correr.


LESIONES EN EL ATLETISMO: UN CONTINUO


Si situáramos las lesiones en una línea recta de colores, tendríamos en un extremo el color rojo con aquellas lesiones que son graves y que obligan a desistir del entrenamiento en atletismo, como por ejemplo, las fracturas de estrés.


En un punto intermedio podríamos situar las lesiones de color amarillo, aquellas situaciones en las que no existe una lesión como para dejar de correr pero tampoco el corredor se encuentra en plena forma.


En el extremo contrario estará la zona verde lesiones, que incluiría aquellas que implican dolores transitorios y leves, pero que no impiden seguir con el plan de entrenamiento establecido. Para cualquier corredor, situarse en la zona roja implica una serie de emociones negativas que podrían hacerle abandonar su meta, pero si al primer dolor se reacciona de la forma más adecuada, será fácil remontar y volver a instalarse en la zona verde, que es la que resulta confortable para cualquier corredor de atletismo.


Reduciendo los kilómetros a correr, analizar la intensidad de las carreras, comenzar un tratamiento de fisioterapia deportiva, o poner en marcha estrategias de prevención de lesiones como pueden ser realizar ejerció de manera regular y realizar estiramientos adecuados, pueden ser formas de alejarse de la zona roja eficazmente.


La zona amarilla resulta muy amplia sin que sea el deseo de los atletas, y es donde se albergan la mayoría de las lesiones que según la decisión que se tome respecto a ellas, podrán avanzar hasta la zona verde, o bien convertirse en lesiones de zona roja que obligarían a retirarse al corredor.


7 GRANDES LESIONES DE LOS CORREDORES


Dentro de la llamada zona amarilla existen siete lesiones principales que pueden ser cruciales en la vida activa de un corredor de atletismo, y son las siguientes:


Síndrome del estrés femoropatelar, que se trata de una inflamación del cartílago rotuliano posterior, y que afecta a cerca de la mitad de los corredores que ejercen carreras de largo recorrido, al subir escaleras o pendientes y al estar sentados durante mucho tiempo.


Por otro lado, la tendinopatía aquílea, que consiste en la inflamación del tendón de Aquiles, y que ocasiona hasta un 12% de las lesiones de los corredores habituales de atletismo.


Molestias generales en los tendones, que suponen un 7% de la población de corredores afectada.


La fascitis plantar supone un total del 15% de las lesiones más comunes, se trata de un dolor que recorre todo el pie desde la base del talón, y donde los tendones sufren microrroturas o procesos inflamatorios, que finalmente causan dolor agudo.


También la periostitis tibial es una lesión que con un cambio de calzado adecuado al tipo de pie que se tenga, se podrá superar con éxito, al mismo tiempo que aumentar el número de kilómetros de carrera también sería positivo.


El síndrome de la cintilla iliotibial o rodilla del corredor, consiste en una inflamación que comienza en la cadera y baja hasta el compartimento externo de la rodilla, y que suele ocurrir cuando se aumenta el número de kilómetros a recorrer de manera brusca, o cuando se entrena con muchas pendientes o en suelo de pista.


Por último, las fracturas por estrés son aquellas que acontecen por sobrecarga de entrenamiento, no por caídas o golpes, y los lugares más frecuentes son el calcáneo, los metatarsianos o la tibia. En estos casos, la gravedad de la lesión es tal que puede llegar a hacer que el corredor quede retirado de su entrenamiento durante una larga temporada.