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jueves, 26 de diciembre de 2013

Condromalacia Rotuliana o Patelar

Definición

La condromalacia rotuliana o patelar Se refiere al desgaste del cartílago o tejido blando que protege la articulación. Se da mayormente entre quienes practican fútbol, basquetbol, ciclismo, tenis y running, entre otros deportes.

Cabe consignar que el cartílago es el mejor amortiguador que tenemos en nuestras articulaciones y esa es su función. El 90% está compuesto de agua y el resto es célula. La gracia del cartílago es que  soporta la energía de los impactos en todas las articulaciones, ya sea extremidad inferior o superior.

Lesión Condral

Estaremos en presencia de una condromalacia cuando existe una alteración de la estructura del cartílago. En palabras simples es cuando el cartílago deja de tener una estructura lisa y de color blanco, pasando a tener una superficie rugosa, pudiendo incluso, llegar al extremo de perder parte del cartílago, quedando expuesto el hueso.


Sabemos que la rótula o patela es un pequeño hueso que se encuentra enfrente de la rodilla y que reposa en la parte baja del fémur (principal hueso estructural y de soporte del muslo), formando parte de una articulación indispensable para que el ser humano sea capaz de correr, saltar, caminar o agacharse.

Sin embargo, en ocasiones el movimiento de la patela no es el correcto, de modo que no se encuentra completamente centrada, generando roces importantes que alteran al cartílago, volviéndolo más delgado e irregular, incluso con fisuras y roturas.

Dicha anormalidad se traduce en que la rodilla genere sonidos y chasquidos al efectuar determinadas actividades, como subir o bajar escaleras, caminar o agacharse pero, ante todo, produce molestias, como sensación de flexión limitada y dolor.

Esta condición anormal es llamada condromalacia patelofemoral y puede afectar al paciente en distintos grados de intensidad.

Se coincide en señalar que los grupos más vulnerables son los atletas, principalmente corredores, personas sometidas a mucho estrés y carga de trabajo, pues imprimen tensión anormal a las rodillas, así como adultos mayores, debido a que sus articulaciones se resienten con mayor facilidad y llegan a presentar problemas de artritis (inflamación del tejido articular) o artrosis (desgaste o destrucción del cartílago).

Síntomas

Si bien los síntomas son variables, ya que se encuentran íntimamente relacionados al grado de daño que sufre el cartílago, los más comunes son:
Dolor en la región anterior de la rodilla, que puede ser muy intenso y empeora después de estar sentado durante mucho tiempo, al subir escaleras o al arrodillarse.

Sensibilidad en la articulación y percepción de rozamiento o fricción cuando se extiende la pierna.

En ocasiones se percibe un chasquido o "crujido" en la región, aún sin apoyarse en el piso.
Lamentablemente y a pesar del dolor que ocasiona, suele ocurrir que gente decide no recibir tratamiento, tal vez por creer que se trata de una condición pasajera o intrascendente, de modo que el desgaste del cartílago continúa y puede derivar en una artrosis, que en casos complejos termina en una intervención quirúrgica, como el reemplazo total de rodilla. Uso de imágenes.

La toma de imágenes es fundamental para conocer el alcance del daño generado en la articulación y resulta necesario recurrir, por ejemplo, a la realización de Resonancia nuclear magnética.


Tratamiento

La gran mayoría de las veces cuando detectamos una condromalacia inicial (daño superficial del cartílago), tomamos medidas correctivas de la causa que está provocando la condromalacia. Si se está en una fase muy avanzada y existe una destrucción mayor del cartílago y exposición ósea, se hace necesaria una intervención quirúrgica.

Cuando existe una condromalacia avanzada y existe exposición ósea, lo habitual es que se tengan que estabilizar todos los bordes de la lesión y después, dependiendo de la edad del paciente y la condición deportiva que éste tenga, se puede realizar lo que llamamos microfracturas. Esto permitirá que migren hacia la zona de la lesión, desde la profundidad del hueso, células madres que son capaces de volver a generar un fibrocartílago o que se puede realizar un transporte ortocondral.

La condromalacia leve es factible de recuperar con trabajo kinésico, además de uso de ciertos medicamentos. Cuando la lesión es más profunda y el cartílago no tiene capacidad regenerativa, hay que estimular esa capacidad a través del uso de la cirugía.

Generadores de Condromalacia

Aunque se concuerda en señalar que la condromalacia se debe al debilitamiento del cartílago de la rodilla, hay causas específicas que pueden acelerar su presencia, por ejemplo:
Golpes muy fuertes, como ocurre durante una caída sobre la rodilla flexionada, cuando hay impacto accidental contra un mueble o a consecuencia de accidente automovilístico.

Desgaste por uso excesivo, sobre todo al efectuar actividades deportivas que demandan uso intensivo de la articulación; no en balde, este padecimiento también es conocido como "rodilla de corredor".

Adoptar una forma de caminar que lastima a las rodillas. Este problema tiene su origen tanto por problemas en la anatomía del pie o piernas, como por el uso de tacones altos; por ello se considera que las mujeres están más expuestas que los hombres.

También se ha observado que los pacientes que previamente han sufrido una dislocación o fractura en la rodilla tienen más probabilidades de padecer esta condición.




Rehabilitación Kinésica

El primer paso a desarrollar es restringir y producir el cese de la actividad que está provocando el problema. Por ejemplo, evitar subir escaleras o realizar la flexión de las rodillas, dejar momentáneamente de hacer el deporte que está practicando y que puede estar favoreciendo que esta lesión siga produciéndose.
A estos puntos antes mencionados, se suma un trabajo de fisioterapia con ultrasonido y electroterapia, pero sin perder el foco, cuyo eje de rehabilitación es corregir las causas que están originando la condromalacia, y con un fuerte énfasis en fortalecer el músculo cuadriceps, además de cumplir con pautas de elongación y entrenar el balance y control motor.

Tips

Evite flexión y extensión de rodilla en carga (posiciones de cuclillas, de rodillas, etc).
Evite el ascenso y descenso repetido de escaleras.
Modere u orientar la práctica deportiva (corregir gestos deportivos)

Fuente: http://www.meds.cl/lesiones-y-enfermedades/articulo/condromalacia-rotuliana-o-patelar
 

Recomendaciones ante la Ola de Calor

Lesiones no traumáticas del miembro superior más frecuentes en Ciclismo

Habitualmente las lesiones no  traumáticas se producen como consecuencia de una sobrecarga que puede acompañarse o no de una inadecuada técnica. Estamos hablando de lesiones crónicas.
Para poder llegar al diagnóstico correcto y así poder aplicar el tratamiento adecuado, como en todas las lesiones de cualquier deportista, es necesario realizar una completa historia cínica con una anamnesis detallada, preguntando por donde presenta el punto de mayor dolor o la lesión, cómo apareció el dolor o la lesión, cuánto tiempo lleva así,  la evolución desde que comenzó con el dolor o la lesión, si hay alguna situación que lo mejora o lo agrava,… Pero además en las lesiones de los ciclistas o triatletas, nos será de gran ayuda poder evaluar al deportista sobre la bici, explorando así su posición y su correcta adaptación a la bici. Muy frecuentemente estas lesiones no traumáticas suceden por una mala o incorrecta adaptación a la bici.


Revisión anatómica del miembro superior

En la mano distinguimos tres zonas con 27 huesos en total: carpo (muñeca con 8 huesos), metacarpo (con 5 huesos) y dedos. El antebrazo tiene 2 huesos (cúbito y radio) y el brazo tan sólo 1, el húmero.
La descripción anatómica de los músculos, tendones, ligamentos arterias venas y de los nervios es bastante compleja, con lo que no profundizaremos más que lo que pueda aportar las imágenes.

Lesiones en el ciclismo

Las personas que practican el ciclismo (ciclistas y triatletas) frecuentemente presentan lesiones del miembro superior muy distintas a la de otros deportes donde predominan lesiones como epicondilitis, tendinopatía del manguito de los rotadores u otros. En esta práctica deportiva aparecen otras lesiones que se describen a continuación:

Síndrome del Túnel del Carpo

Aparece como consecuencia de la compresión del nervio mediano. Incluso puede aparecer como consecuencia de pequeños microtraumatismos al mismo nivel con inflamación periférica e irritación nerviosa. Igualmente si se dispone la mano en la parte alta del manillar, con el carpo en extensión máxima, se producirá una elongación excesiva del nervio, provocando igualmente una irritación.

Como consecuencia, la sintomatología que aparece es la de una alteración de la actividad motriz fina, hipoestesia y parestesia (dedos dormidos) del pulgar, índice, medio y la mitad del anular. Esta situación es descrita por los pacientes como “dedos de mantequilla” ya que se le suelen caer objetos por falta de fuerza prensil.  En la exploración solemos encontrar una maniobra de Phalen positiva (mantener una flexión máxima de la muñeca durante un minuto) y un signo de Tinel igualmente positivo (se reproducen las parestesias con la percusión sobre la zona comprimida)
Esta sintomatología habitualmente sólo sucede con la práctica deportiva y desaparece fuera del ámbito deportivo.

Como tratamiento la primera opción será realizar un estudio biomecánico detallado, con las modificaciones pertinentes a los distintos niveles, sillín, manillar, potencia del manillar,… Este suele ser el único tratamiento ya que la sintomatología suele desaparecer con las correcciones pertinentes, pero si persiste la sintomatología habría que realizar radiografías, incluso resonancias, para poder resolver la situación. En estos casos la utilización de analgésicos no suele estar indicados. Inicialmente podemos utilizar medicamentos de vitaminas del grupo B ya que estas, disminuyen la irritación de los nervios.

Síndrome del Canal de Guyon

En este caso el nervio afectado es la rama motora del nervio cubital. El mecanismo suele ser igual que en el caso del Síndrome del Túnel Carpiano, microtraumatismos o compresión contínua a nivel del Canal de Guyon con irritación nerviosa. Esta compresión del nervio cubital, se produce cuando la disposición de la mano es en la parte alta del manillar con extensión máxima del carpo. La sintomatología que aparece es igualmente hipoestesia y parestesias, incluso con pérdida de fuerza del quinto y cuarto dedo. Suele aparecer el signo de Watemberg (separación permanente del 5º dedo) y signo de Frament (atrofia hipotenar y garra cubital de los dos últimos dedos)

Como tratamiento es imprescindible la modificación de la posición de la mano y muñeca en el manillar y evitar la vibración al mismo nivel. Puede ser interesante poner unas ruedas más anchas, inflar menos la rueda y utilizar guantes con acolchado. Para disminuir la irritación del nervio cubital puede ser recomendable la utilización de vitaminas del grupo B.

Tendinitis de Quervain

La tendinitis de Quervain es la inflamación del abductor largo y del extensor corto del pulgar, a nivel de la apófisis estiloides del radio. Habitualmente surge como consecuencia del apoyo de la muñeca en el manillar con una desviación cubital. Por esta alteración de la posición a nivel del manillar se produce una angulación de los tendones anteriormente citados. Realmente lo que se produce es una inflamación a nivel del túnel fibroso-óseo, lo que se denomina, tenosinovitis. Aparece dolor intenso a nivel de la estiloides radial. El dolor se agrava con la maniobra de Filkestein, siendo positiva en este caso.

Como tratamiento utilizaremos una ortesis durante el día, incluso al montar en bici. Acudir de forma temprana al fisioterapeuta asegurará una rápida curación al utilizar técnicas como ultrasonidos, masaje Cyriax. Cuando es un proceso crónico la utilización de acupuntura junto con medicamentos homoepáticos y biorreguladores suele ser muy eficaz.

Tendosinovitis de los extensores radiales y extensores de los dedos

Esta lesión surge en aquellos ciclistas o triatletas, que entrenan o compiten en larga distancia y cuya superficie de la carretera es irregular, adoquinado o pavés. Al entrenar en este tipo de superficie el deportista coge con mayor fuerza el manillar, como consecuencia se sobrecarga la musculatura del antebrazo, produciéndose una hipertrofia de los músculos abductor largo y extensor corto del pulgar, que discurren por encima de los extensores radiales, los cuales quedan comprimidos contra los planos profundos.

Se produce habitualmente un dolor continuo en los movimientos de flexo-extensión de la muñeca, incluso en ocasiones se oye una ligera crepitación. Cuando se cronifica la lesión cronifica la lesienta en ocasiones se oye una ligera crepitacixo-extensia de los extensores radiales. razo, produciendose  ir aparece una zona inflamada a nivel de la cara dorsal del radio.

Será necesario cambiar las rutas de entrenamientos con otro tipo de asfalto, más regular.

Referencia

Alberto Sacristán Rubio
Director Médico de SportSalud, Centro de Actividad Física y Salud
"proveedor oficial de vida saludable"

C/Vinaroz 44, 28002 Madrid
915641558 / 666750607
sportsalud.org


Fuente: http://www.ruedalenticular.com/2013/12/lesiones-no-traumaticas-del-miembro.html
 

martes, 24 de diciembre de 2013

Glucógeno y el Metabolismo del Maratonista

Palabras clave: hidratos de carbono, glucógeno, grasas, lípido, depósitos de glucógeno, metabolismo, muro, energía, catabolismo.
En todo ejercicio físico, (al igual que en cualquier actividad que realiza nuestro organismo), consumimos energía.
Ésta se obtiene del catabolismo o degradación de una serie de sustancias esenciales, o principios inmediatos: hidratos de carbono (azúcares) y lípidos (grasas). Existen determinados órganos, que única o casi exclusivamente pueden funcionar a través de la energía de los hidratos (cerebro y corazón).
También tenemos la maravillosa capacidad de degradar las grasas y, por último y en caso de emergencia, podemos degradar las proteínas, con la consecuente pérdida de masa muscular (quemamos proteínas = quemamos músculo).
Partiendo de la base, que la gasolina super plus de nuestro organismo son los hidratos de carbono, en el maratonista, ésta se alza como un punto clave a mejorar en los entrenamientos y en la dieta diaria del deportista.
Por ello, un buen maratonista debe tener siempre o casi siempre unos buenos depósitos de glucógeno.
¿Qué es el glucógeno?
El glucógeno, es un hidrato de carbono complejo, que se almacena en el organismo y que se libera paulatinamente según las necesidades y exigencias del organismo. Está principalmente relacionado con la nutrición que realice la persona, el metabolismo de esta persona, factores endocrinos, fisiológico deportivos, etc.
Esta molécula se genera a través de los azúcares que ingerimos. Cuando estos azúcares sobrepasan las necesidades de nuestro organismo, en vez de eliminarse, se almacenan en el hígado y músculo a través de la enzima glucógeno sintasa. Cuando tengamos algún tipo de necesidad energética, se liberarán y transformarán de nuevo en azúcares simples, que serán catabolizados o degradadas para obtener energía.
Los grandes almacenes de glucógeno se encuentran en el músculo y en el hígado. Nos interesa especialmente el glucógeno muscular, ya que el hepático está destinado a mantener una glucemia estable (azúcar en sangre).
glucogeno hepatico
¿Qué le ocurre al glucógeno durante el ejercicio?
Cuando aplicamos una exigencia física a nuestro organismo, se comienza a liberar glucógeno y a producirse energía a través de la degradación de azúcares. El proceso de degradación, será tanto mayor cuanto más intenso sea el ejercicio.
Por eso, la principal clave para aumentar los depósitos de glucógeno y mejorar su movilización será la realización de sesiones de entrenamiento moderadas. Sesiones en las cuales, la intensidad no sea excesivamente alta y que favorezcan una liberación gradual y controlada del glucógeno.
Un ejercicio intenso (85% del VO2 máximo) durante 15 minutos, puede reducir las reservas de glucógeno en un 70-80% y, en dos horas, puede agotarlas completamente. Esto sólo lleva a un gran fracaso metabólico y deportivo, ya que el cuerpo necesitará de 24-48 horas para volver a reponer las reservas a través de la dieta.
Además, cuando se agota, las fibras musculares no tienen combustible, por tanto se produce la fatiga muscular y el cansancio, las células del cerebro y el sistema nervioso central se quedan a dos velas y sin energía, con la aparición de mareos, somnolencia, desorientación…un estado de HIPOGLUCEMIA.
Sin embargo, si la actividad que realizamos es de intensidad moderada, nuestro cuerpo comenzará a realizar una degradación conjunta de glucógeno y de grasa, evitando así, que éste primero se agote al instante.
De todo ello extraemos que:
  • A mayores depósitos de glucógeno, mejor será nuestro rendimiento, sobre todo a nivel de resistencia.
  • Un ejercicio intenso (corta duración y gran %VO2) reduce drásticamente los depósitos de glucógeno.
  • Un ejercicio suave-moderado (larga duración), enseña al cuerpo a gestionar la producción de energía quemando glucógeno y grasas, evitando así agotar los depósitos de glucógeno.
glucogeno y deporte
¿Cómo aumentamos los depósitos de glucógeno y el metabolismo dual hidratos/grasas?
  • En reposo, solemos obtener la energía a través de las grasas.
  • En una actividad física moderada, se obtiene en una equivalencia de 1:1 de grasas y glucógeno.
  • En ejercicios de alta intensidad, esta equivalencia hidratos/grasas puede llegar a ser de 9:1.
- Por tanto, la primera regla para favorecer la mejora de los depósitos de glucógeno, será la realización de ejercicio físico de intensidad moderada y de duración prolongada. Es por ello, que todo buen corredor de fondo realiza a lo largo de la semana una o dos sesiones de más de 45 minutos de duración a un ritmo de 1-2 minutos por debajo de su ritmo de competición + una tirada larga que irá aumentando su kilometraje progresivamente con el paso de las semanas y que se suele realizar a un 10-20% menos, de la intensidad a realizar durante la competición.
- En segundo lugar, tendremos que aprender a consumir un determinado porcentaje de principios inmediatos en nuestra dieta. Para corredores de fondo que estén empezando el entrenamiento, lo más recomendable es un consumo semanal/diario de:
  • 50-60% hidratos de carbono (principalmente complejos: pasta, verdura, patatas, legumbres)
  • 20-30% proteínas
  • 10-20% grasas
En estos porcentajes, habrá que incluir una ingesta considerable de hidratos y un aumento del porcentaje de estos, 2 o 3 días previos a la tirada larga de la semana. El típico plato de pasta el día antes de la tirada larga.
Conforme nos vayamos acercando al día de la competición, o bien a las tiradas largas de las últimas semanas de entrenamiento, este porcentaje cambiará a:
  • 60-70% hidratos de carbono (principalmente complejos: pasta, arroz, cereales, legumbres, patatas, pan…)
  • 20-30% proteínas
  • 10-15% grasas
- Por último, la realización de ejercicios prolongados de intensidad alta moderada/moderada suave va a modificar nuestro metabolismo. De tal forma que si al comienzo de nuestro entrenamiento para maratón, tardábamos un tiempo en comenzar a consumir grasas (el metabolismo lipídico es más lento de activarse) de unos 30-45 minutos, con el paso del tiempo, educaremos a nuestro metabolismo a consumir grasas junto a glucógeno, prácticamente desde el inicio de nuestra actividad física.
Esto lo podrás apreciar fácilmente, al ver cómo a lo largo de los meses vas perdiendo, sin querer grasa corporal. Verás cómo tu cuerpo se vuelve más fibroso, como adelgazas y cómo la calidad de tus entrenamientos mejora considerablemente, al no agotarse tan rápido tus reservas de glucógeno.
- El ejercicio físico además, genera una mejora y aumento de la actividad de la glucógeno sintasa, una enzima encargada de gestionar los azúcares que ingerimos y almacenarlos.
Esta enzima se encuentra aumentada tras la realización de ejercicio físico moderado, por lo que es recomendable la ingesta de hidratos tras las tiradas largas por ejemplo. Además, existirán una serie de proteínas como la glutamina, que también van a mejorar la reposición de glucógeno, actuando además como anticatabólica.
¿Y los lípidos, para que sirven?
Los lípidos o grasas, se consumen mayoritariamente en reposo, o bien en la realización de ejercicios físicos de intensidad moderada. Su catabolismo se produce a través de la oxidación, la cual va a favorecerse a nivel metabólico y enzimático si educamos a nuestro organismo a movilizar las grasas más rápidamente.
La producción de energía es mayor por unidad de grasa, que por unidad de hidrato de carbono, sin embargo es más lenta. Por eso, los maratonistas experimentan un gran bajón en el momento en el que se les agotan las reservas de glucógeno. Cuando tenemos que “tirar” únicamente de grasas iremos más lento, y nuestro ritmo disminuirá.
Sin embargo, si llevamos a cabo una adecuada gestión de los depósitos de glucógeno, los potenciamos, y mejoramos la quema conjunta de hidratos y grasas, terminaremos modificando nuestro metabolismo, y mejorando como corredores de fondo.
grasa corporal
Imagen obtenida de: entrenosfitness.blogspot.com
¿El Muro?
O también conocido como “la pájara, el yuyu, el bajón, etc” es un estado físico y mental en el que no puede tirar ni de tu alma. A nivel orgánico, uno de los factores que lo va a provocar será el agotamiento de las reservas de glucógeno y azúcar en tu cuerpo. Se puede atravesar y superar pero, creeme, sí llegas a este punto o bien has realizado un mal cálculo, o bien un mal entrenamiento (no echaste cuenta a los consejos de arriba), o bien no estás preparado para afrontar la carrera como la estabas afrontando.
Y créeme cuando te digo, que cuando te topas con el muro, te das cuenta perfectamente del encontronazo a todos los niveles y, mentalmente, se te quedará grabado de por vida.
Así que: CUIDA TU GLUCÓGENO Y ENTRÉNALO.

viernes, 13 de diciembre de 2013

El Corredor por Dentro



Si eres de esos corredores perezosos a la hora de ir al gimnasio, seguro que se te pasa cuando leas este artículo. La carrera beneficia especialmente a los sistemas cardiovascular y respiratorio, pero tus músculos son los encargados de darte impulso. Conocer mejor cómo se mueve tu cuerpo durante la carrera te ayudará a comprender la importancia del entrenamiento de fuerza… para "abrir boca" te demostramos por dentro cómo te benefician de un modo directo en tus carreras cinco ejercicios básicos de fuerza.

→ El corredor en movimiento
Estudiar y mejorar tu zancada es clave a la hora de conseguir una carrera eficiente y mejorar como corredor. La zancada se divide en ciclos que se inician cuando un pie entra en contacto con el suelo y terminan cuando ese mismo pie vuelve a contactar con el terreno. Cada pierna define un ciclo distinto. Cuando una pierna está en fase de amortiguación o contacto, la otra pierna se encuentra en fase de oscilación o vuelo, por lo que la anatomía implicada está cambiando constantemente y los músculos que ahora son agonistas (motores principales) pasan casi de inmediato a antagonistas (estabilizadores del movimiento).
Esto no es aplicable al segmento central del cuerpo, que realiza durante todas las fases de la zancada una importante función de estabilización del tren superior, facilitando que la pelvis gire y rote de forma normal. Los brazos también realizan una función de estabilización, pero de carácter dinámico, realizando un contrabalanceo respecto a la pierna de cada lateral. Para comprender cómo interviene cada grupo muscular en la carrera es interesante analizar sus acciones en cada fase del movimiento. En esta ilustración puedes ver las fases de la zancada referidas a la pierna derecha:
Fase de amortiguación
Contacto inicial fase amortiguación corredor
Está marcada por el contacto del inicial del pie con el suelo y constituye aproximadamente el 40 % del ciclo de zancada, aunque en corredores de élite resulta considerablemente menor.
→ Los músculos, tendones, huesos y articulaciones del pie y la parte inferior de la pierna actúan para disipar el impacto del aterrizaje. La articulación subtalar hace una inversión y una eversión, el mediopié una abducción y una aducción y el antepié una dorsiflexión y una flexión plantar. Se realiza una pequeña pronación de la parte posterior del pie que ayuda a repartir el choque por toda la superpie del pie.
Fase de vuelo
Fase de impulso fase de vuelo corredor
Comienza con el impulso, continúa con el vuelo y termina justo antes del impacto sobre el terreno.
→ Los músculos flexores de la pierna y los flexores de la cadera, cuádriceps, gemelos y sóleos de la pierna derecha trabajan conjuntamente para conseguir un impulso adecuado. Mientras, los músculos de la pierna izquierda se preparan para comenzar su ciclo y el grupo de los cuádriceps, especialmente el recto femoral, está intensamente activo.}

 Fuente: http://www.sportlife.es/deportes/correr/articulo/el-corredor-por-dentro/pagina/1